Visitas erróneas del Pleno Electoral.

Por: Glenis E. Féliz glenisefeliz@gmail.com

Por: Glenis Féliz.

Es inexplicable, inentendible y éticamente inaceptable, que el pleno de la Junta Central Electoral vaya a visitar a sus oficinas a un precandidato presidencial, pues indistintamente de quién sea el candidato, indistintamente de cuál sea el partido político al que pertenece el candidato, e indistintamente de la buena fé que pueda estar contenida en la visita al candidato, esa torpe acción envía una mala señal a los demás candidatos, a los demás partidos políticos, y a toda una población que se mantiene atenta y vigilante para que se cumplan todos los procesos previos a una elección, sobre todo cuando desde sus inicios los miembros del pleno de la JCE han dado señales claras de dar traspiés propios de quienes no conocen muy bien el camino por donde transitan.

La reciente reunión donde amigablemente aparecieron los miembros del Pleno de la JCE con un precandidato presidencial reconfirma que ellos tratan de evidenciar su interés de congraciarse con todo lo que represente oposición al gobierno actual, e inclusive, algunos analistas llegan más lejos al postular que ellos se empeñan en demostrar que el anterior presidente de la JCE sigue incidiendo en muchas de las decisiones de la JCE, incluyendo esa primera visita electoral, y de ser así estaríamos frente a una situación muy delicada y muy comprometedora, toda vez que el anterior presidente de la JCE desde hace muchos meses se esfuerza en evidenciar su condición de activista y “vocero de redes” del precandidato visitado.

Y si bien es cierto que todos tenemos derecho de simpatizar por cualquier proyecto político, esa simpatía pública no luce bien cuando alguien acaba de salir de la presidencia de la JCE, porque se podría alegar que los seres humanos no sufrimos transformaciones súbitas en nuestras simpatías, y que el activismo público que hoy se exhibe desde fuera del cargo de presidente de la JCE, viene desde lejos, aunque fuera un activismo discreto mientras se ejercía el cargo, y que allí no había suficiente imparcialidad en la toma de decisiones.

Pero, tal parece que la misión de los miembros del Pleno de la JCE es hacer todo lo contrario al mandato que por ley debe cumplir ese órgano electoral, y todo lo contrario de lo que la gente espera, sabiendo todo el país que aunque los miembros del Pleno tienen la responsabilidad de administrar y dirigir procesos electorales diáfanos, incluyendo las primarias abiertas del Partido de la Liberación Dominicana PLD, y las primarias cerradas del Partido Revolucionario Moderno PRM, vuelven a sorprender a la clase política y toda la sociedad dominicana con esa visita realizada a uno de los precandidatos que van a competir en las primarias el próximo 6 de octubre, siendo tan duras las críticas públicas que, tratando de aparentar neutralidad, decidieron hacer otra visita a otro precandidato de otro partido político, como si al compartir el mismo error, con otro partido político, se minimizara el tamaño del pecado original, y sin darse cuenta de que eso es un simple figureo que en nada les ayuda y que mucho les perjudica, aunque el vocero del segundo candidato visitado también era miembro del anterior Pleno de la JCE, y eso pudo influir en esa visita para equilibrar.

Algunos analistas de la política entienden que estos errores generan preocupación en una parte del liderazgo político de nuestro país, pero para quienes conocemos desde adentro la institución esta acción no representa nada nuevo en el errático comportamiento de los miembros del Pleno, porque desde hace más de un año hemos venido advirtiendo de errores innecesarios y recordando que la función principal de los miembros del Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) debe orientarse a recuperar la confianza parcialmente pérdida de la institución, y a tomar las medidas requeridas con miras a desarrollar con notable éxito el próximo torneo electoral 2020. 

En un artículo de prensa publicado en ElDia.com.do, en fecha 6 de febrero del año 2018, escribimos lo siguiente: “Luciría como si el presidente de la JCE estuviese enrostrándole al gobierno que se utilizaron los recursos del Estado en las pasadas elecciones para mantenerse en el poder, y que esa insinuación pública sólo sería con el interés de congraciarse con los partidos políticos de la oposición, lo cual es muy peligroso porque estaría dando señales equivocadas de que el presidente de la JCE estaría tomando partido en contra del gobierno y a favor de la oposición, salvo que se haga la debida aclaración de que ese nunca fue el objetivo del mensaje”. La aclaración nunca fue hecha.

Hoy, los miembros del plano de la JCE nos están dando la razón de lo que en principio parecía tratarse de un mal manejo de comunicación, porque la forma en que se han manejado las recientes visitas a líderes políticos, y la forma en que se ha manejado la comunicación también preocupa a importantes grupos de opinión que han notado que algunas estructuras del periodismo electoral hablan de libertad de prensa cuando se quiere confrontar a gobiernos que le son desafectos, mientras defienden a gobiernos amigos y aplican restricciones a la libertad de prensa cuando los argumentos o las verdades no convienen a sus intereses, lo que indica que se esfuerzan en demostrar que la libertad de prensa es relativa y que depende de conveniencias políticas de cada momento.

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